CANELONES CON POLLO Y CHAMPIÑONES
- hace 2 días
- 3 min de lectura
EL POLLO:
La carne de pollo es una de las más saludables del mercado. Es un alimento con una alta densidad de nutrientes. El principal componente de la carne de pollo es el agua, que representa del 70% al 75% del total; las proteínas suponen entre el 20% y el 22%; y, por último, la grasa, entre un 3% y un 10%. En su composición también figuran cantidades importantes de minerales como hierro, zinc, magnesio, selenio, cobalto y cromo, y vitaminas tales como tiamina, niacina, retinol y vitaminas B6 y B12.
Su principal aporte de nutrientes es proteico, ya que es una buena fuente de aminoácidos esenciales, aquellos que nuestro organismo no sintetiza y que deben consumirse con la dieta. En la carne de pollo está presente un promedio del 40% de estos aminoácidos, por lo que se considera una carne de alto valor biológico.
La cantidad de grasa del pollo varía según la parte que se consume. En las piezas más magras, el porcentaje es bajo. La mayor parte está en la piel, con casi 48 gramos de grasa por cada 100 gramos de carne. La grasa es un aspecto que depende directamente de la alimentación del animal durante su crecimiento.
En cuanto a vitaminas y minerales, la carne de pollo es una buena fuente de hierro, zinc, fósforo, vitamina A, niacina, tiamina, rivoflabina y vitaminas B6 y B12.
La composición de la carne de pollo es muy saludable y sus nutrientes ayudan a reparar tejidos del cuerpo, protege el sistema nervioso y la piel, contribuye a la realización de diversas funciones orgánicas debido a la variedad de minerales, ayuda al sistema inmunológico y favorece la formación de glóbulos rojos, entre otros.
En definitiva, es una carne de fácil digestión y muy útil en la elaboración de dietas de adelgazamiento o musculación. En pequeñas cantidades, es un alimento apto para personas con ácido úrico, y por su bajo contenido en colesterol, excepto la piel, también puede ser consumido por personas con problemas de dislipemias.
RECETA:
Ingredientes:
200 g de pasta para canelones
50 g de queso
500 ml de leche de vaca entera
50 g de harina
600 g de pollo
50 g de cebolla
40 g de zanahoria
50 g de pimiento verde
1 tomate maduro
100 g de champiñones
2 dientes de ajo
Perejil
50 ml de vino blanco
20 ml de aceite de oliva
Elaboración:
En primer lugar, guisaremos el pollo en una cazuela. Empezaremos salpimentando los trozos de pollo de corral, los pasamos por harina y los doramos en aceite caliente en la cazuela. Cuando estén dorados por el exterior, las retiramos de la cazuela, quitamos parte del aceite si vemos que ha sido excesivo y cocinamos en la misma cazuela las cebollas picadas, los dientes de ajo picados, el blanco de puerro, el tomate pelado y las zanahorias cortadas en rodajas. Rehogamos las hortalizas durante unos minutos y, cuando estén blandas, agregamos el vino blanco, dejamos evaporar y agregamos el caldo de pollo.
Colocamos en la cazuela de nuevo los trozos de pollo condimentamos con un poco de sal, pimienta, laurel y el perejil picado. Tapamos la cazuela y dejamos que se cocine durante 45 o 50 minutos.
Retiramos la cazuela del fuego, sacamos los trozos de pollo de corral a una bandeja y esperamos a que se temple, colamos el caldo y reservamos las verduras por un lado y el caldo del guiso por otro.
Desmenuzamos la carne del pollo con las manos, mezclándola con las verduras del guiso y, si queremos, con un poco de queso rallado de calidad y unas setas salteadas. Con esta mezcla rellenamos los tubos de canelones y los colocamos en una bandeja de horno.
Damos un golpe de horno a los canelones de 5 minutos a 200º C. Si queremos, podemos gratinarlos con un poco de queso rallado por encima.


Comentarios