SEGURIDAD ALIMENTARIA
- 24 abr 2019
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Actualizado: hace 20 horas
"No huele mal, así que estará bueno"

Uno de los errores más comunes y más graves al decidir si un alimento es seguro consiste en pensar que olerlos o probarlos es una prueba infalible para averiguarlo. Pero muchos de los patógenos más importantes, como Campylobacter o Salmonella, no provocan cambios en el aspecto, el olor o el sabor del alimento, así que no es una prueba fiable.
¿Qué debemos hacer entonces?
Las medidas más básicas para manipular de modo correcto los alimentos son cuatro:
Lavar: manos, utensilios, superficies, alimentos como frutas y verduras.
Calentar: se deben cocinar suficientemente los alimentos, recalentar a temperatura y durante tiempo suficientes (unos 65 ºC en el centro del alimento).
Refrigerar: lo antes posible y a temperatura no superior a 4 ºC.
Separar: Por ejemplo, no cortar alimentos cocinados y alimentos crudos en la misma tabla o no poner en contacto carne cruda con fruta fresca.
También hay otras medidas importantes que tener en cuenta, como mantener los alimentos en buenas condiciones (alejados de la luz solar o del alcance de insectos y otros animales), pero las comentadas son las más básicas.
Por último, debemos tener presente que en general los alimentos que adquirimos son seguros, pero una mala manipulación por nuestra parte puede hacer que dejen de serlo.
En definitiva, la seguridad alimentaria es cosa de todos los eslabones de la cadena, desde quien desarrolla las semillas hasta quien procesa y cocina los alimentos, y eso significa que los consumidores tenemos nuestra parte de responsabilidad.

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